Exclusiva de Dimas J. Pettineroli, corresponsal en Venezuela.
En estas horas Venezuela padece en carne viva las consecuencias de recibir la visita mortuoria del corralito, al estilo de lo que ocurrió en Argentina a principios del siglo.
Como anticipáramos la semana pasada, Hugo Chávez había decretado la intervención a “puertas abiertas” de cuatro bancos privados medianos: Canarias, Bolívar, BanPro y Confederado.
Su propietario, Ricardo Fernández Barrueco, es un neo empresario ampliamente ligado a sectores gubernamentales; está preso.
Ahora el gobierno bolivariano liquidó a los bancos Canarias y BanPro, con miles de ahorrista. Allí quedaron miles de salarios y aguinaldos, con los cheques hechos y en los bolsillos de los beneficiarios, que debían pagarse este lunes. La medida se anunció a las 7 de la mañana, en cadena de radio y tele. Nadie pudo defenderse.
Escenas dramáticas
Los bancos tienen más de 250 sucursales en todo el país. Las escenas en las puertas de las sedes son dramáticas, tanto de empleados que perdieron sus empleos como de ahorristas y clientes que quedaron sin su dinero.
José Dubén Ávila es uno de los miles de usuarios afectados. Frente al Banco Canarias, ubicado en la avenida 4 de Mayo de Porlamar, aseguró desconocer el destino de sus ahorros. “Es una angustia que nos consume y que nos deja en el sitio”, dijo nervioso.
Para Bestalia de González el escenario no es diferente. Más de 30 años de ahorro están en “el limbo”. “Esperamos que el Ejecutivo dé respuestas a este conflicto que prácticamente nos deja en la calle. El Gobierno deberá ser diligente para salvaguardar los intereses de los ahorristas”, detalló la también usuaria del Banco Canarias.
Orlando Ramos, cliente del Banco Confederado, ve con preocupación la medida. “Tengo una cooperativa de taxis y debo responder a mis empleados. No sé qué haré. Estoy desesperado”, exclamó.
Por su parte, Mariano Caraballo, secretario general del Sindicato de Empleados y Obreros de la Legislatura, manifestó su angustia por la crisis que atraviesa el Confederado, debido a que el pago de la nómina correspondiente a la segunda mitad de noviembre y la cancelación de sus utilidades reposa en esa institución desde el viernes. “Mucha gente no tuvo tiempo de retirar su quincena y tiene represado su dinero. Esta es una fecha crítica”, dijo el trabajador.
Un grupo de motorizados de la policía también evidenció su angustia frente a la oficina del Confederado en la avenida 4 de Mayo. Prefirieron no identificarse, pero se dijeron preocupados pues el pago de la nómina, utilidades e, inclusive, liquidaciones, están represadas en la entidad.
Para el vicepresidente de Fedecámaras en Nueva Esparta, Gabriel Briceño, las repercusiones de la intervención del Confederado, un banco fundado en la Isla Margarita, recae sobre la tradicional confianza que los margariteños depositan en la entidad por haber nacido en la región.
“Gran cantidad de empresas de la isla tienen sus cuentas nóminas allí, por lo que dependen operativamente de la entidad, generando un golpe durísimo a su economía”, dijo Briceño. Y agregó que es “importante despolitizar el conflicto y que el Estado dé muestras de verdadera diligencia. Llamamos a la prudencia del Ejecutivo”.
El drama se agiganta cuando se informó oficialmente que sólo están “cubiertos los depósitos hasta 10 mil olivares fuertes”, unos dos mil dólares billete.
La situación es muy crítica. Amanecerá y veremos. |