El hombre, acompañado por su empresario amigo, entró al despacho del funcionario bonaerense con firme decisión y la seguridad que lo caracteriza: “Beto, acá te traigo a la personas que te va a solucionar todos los problemas financieros y estructurales en el COE”.
Como muchos saben, COE es la sigla del Centro Oncológico de Excelencia, que fundó el prestigioso médico de la ciudad de La Plata fallecido en febrero de 2006, José María Mainetti, y que desde junio de ese mismo año fue cerrado definitivamente por el ministerio de Salud bonaerense, dado que había “detectado” que estaba funcionado con pacientes internados y no tenía médicos de guardia.
Los tres protagonistas del encuentro relatado son el actual presidente de la Federación de Clínicas de la provincia de Buenos Aires (FECLIBA), Héctor Vazzano; el entonces Subsecretario de Salud bonaerense, Alberto “Beto” Costa; y el empresario “salvador”, Néstor Lorenzo. Los dos últimos mencionados están detenidos desde septiembre de 2009 por orden del juez federal Norberto Oyarbide en el marco de la causa judicial conocida como “mafia de los medicamentos”.
Según pudo conocer NOVA, en el frondoso expediente del caso se dan a conocer algunos detalles del encuentro mantenido en 2005 entre los tres protagonistas de esta historia.
Al respecto, se supo que Vazzano fue el que le recomendó a su ¿ex? amigo Costa que tenga en consideración a Lorenzo, dada sus cualidades de “gran emprendedor” y “solucionador de problemas financieros y económicos”. Como su idea era la de encontrar una salida a la situación catastrófica del COE, el funcionario bonaerense no tardó en aceptar la sugerencia del presidente de FECLIBA. Esa decisión, dicen las fuentes judiciales consultadas por NOVA, fue “el principio del fin de la carrera de Costa”.
Como se sabe y recordará, las promesas del gerenciador Lorenzo de “levantar” al COE quedaron en, precisamente eso: promesas. Al momento de hacerse cargo del establecimiento por decisión del consejo de administración que encabezaba la hija del fundador, Celina Mainetti, la situación era prácticamente desesperante: deuda cercana a los 30 millones de pesos, falta de insumos, edificio prácticamente abandonado y un conflicto con el personal permanente.
El empresario Néstor Lorenzo, en ese momento dueño de la droguería San Javier, fue quien se hizo cargo del pago de los salarios de los 130 empleados que no tenían actividad alguna. Justamente, los trabajadores en lucha del lugar fueron los primeros en denunciar que detrás de la figura del gerenciador se escondía un “negociado” con los medicamentos oncológicos, pero en esos momentos nadie se dignó a prestarles atención.
Cabe mencionar que Costa “sobrevivió” a las gestiones de los ministros de Salud bonaerense Claudio Mate, Ismael Passaglia –ambos durante la administración de Felipe Solá- y de Claudio Zin, quien llegó a ese cargo cuando asumió Daniel Scioli. Sin embargo, y tras el avance de la investigación por parte de Oyarbide tuvo que renunciar al cargo de Subsecretario de Salud.
Por la causa de los “medicamentos truchos” el juez Oyarbide mantiene detenidos a Costa, Lorenzo, al histórico sindicalista bancario Juan José Zanola, y a Solange Bellone, la viuda del empresario asesinado Sebastián Forza.
La conciencia, en fin, le debe estar reprochando a Costa lo desacertado que estuvo al prestarle atención a la sugerencia de Vazzano. |