Por Alfredo Silletta (*).
Jean Paul Sartre explica que existen dos tipos de miedo en las personas. El primer caso es cuando una persona se paraliza y se desmaya ante el temor. Sartre considera ahí el miedo como "un refugio", una evasión para aniquilar lo que le da el miedo y de ahí el desmayo junto a su propia conciencia.
El segundo caso es el de "la huida". Sartre dice que la persona quiere poner distancia entre eso que lo amenaza y su propia persona, por lo cual huye constantemente hacia adelante, como una forma de olvidar, de negar el objeto que le produce miedo.
Sartre explica que la huida en el miedo es considerada erróneamente como una conducta racional al interpretarla como que alguien huye para poner distancia entre sí y lo que le produce temor. Pero no es así, ya que, según Sartre, "la huida es un desmayo fingido, una conducta casi ritual que consiste en negar el objeto peligroso con todo nuestro cuerpo, trastocando la estructura vectorial del espacio en que vivimos y creando ‘imaginativamente’ una dirección potencial de huida hacia un reducto simbólicamente inexpugnable".
En estos días, Felipe Solá cumplió 60 años y, como dice Sartre, el miedo y la huida hacia adelante siempre lo han acompañado en toda su carrera política.
Felipe Solá se formó como ingeniero agrónomo y fue ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Antonio Cafiero. Cuando, en 1988, Cafiero y la renovación perdieron las internas abiertas ante Carlos Menem, Felipe tuvo miedo y dio el salto hacia adelante, convirtiéndose en secretario de Agricultura del menemismo.
En 1991, asqueado de la política liberal de Menem, se fue con Eduardo Duhalde e integró la lista de diputados nacionales de la provincia de Buenos Aires. En 1993 tuvo miedo nuevamente de la pelea entre Duhalde y Menem y volvió como secretario de Agricultura del riojano.
Durante años se mantuvo en silencio dentro del gobierno de Menem, y de allí su famosa frase frente al periodista de CQC cuando dijo que para subsistir en el menemismo "hay que hacerse el boludo".
Cuando observó que se agotaba el menemismo, dijo a los cuatro vientos que quería ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. Duhalde le dijo que le parecía muy bien pero que lo tenía que enfrentar en internas a Carlos Ruckauf, que estaba mejor en las encuestas. Tuvo miedo y aceptó ser candidato a vicegobernador frente a la fórmula Pierri-Scarabino.
En el 2002, cuando Eduardo Duhalde asumió la presidencia y Ruckauf fue canciller, se encontró gratis con la Gobernación. El 26 de junio, la Bonaerense, a cargo de su ministro Luis Genoud y el comisario Alfredo Franchiotti, fue la responsable del asesinato de los militantes sociales Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en el puente Avellaneda. Solá tuvo pánico y Duhalde asumió la responsabilidad adelantando las elecciones presidenciales y autoexcluyéndose de las candidaturas.
En 2003, Duhalde lo eligió para que sea gobernador y él se jacto ante la prensa de que Chiche Duhalde sería su candidata a vice porque "pocas veces me dicen que no las mujeres". Días después, en la residencia de Lomas de Zamora, Chiche, con una sonrisa, le dijo que no.
En 2005, en pleno proceso de ruptura entre el presidente Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, tuvo miedo otra vez y huyó hacia el kirchnerismo y le soltó la mano a quien lo había nombrado gobernador.
En 2006 quiso cambiar la constitución para ser nuevamente gobernador por Buenos Aires. En octubre de ese año, el kirchnerismo perdió las elecciones constituyentes en Misiones ante un frente opositor organizado por el obispo Joaquín Piña. Kirchner leyó rápidamente lo que pedía la sociedad y le dijo a Solá: "En esta jugás solo, no voy a apoyarte para cambiar la Constitución". Felipe tuvo miedo otra vez y aceptó ser diputado nacional en las elecciones de 2007. Estaba convencido de que sus pares lo iban a elegir presidente de la Cámara de Diputados. Pero no fue así.
En julio de 2008, ante la durísima pelea entre el Gobierno y el campo, decidió huir nuevamente para adelante y votar en contra de la resolución 125 sobre retenciones móviles al sector agrario. En 2009 gritó ante los medios que iba a encabezar una lista opositora al kirchnerismo, pero Francisco De Narváez le dijo: "No, si quiere que venga segundo". Una vez más tuvo miedo de ir solo y entonces agachó la frente y aceptó que el empresario encabezara la lista.
Este año dice una y otra vez que quiere ser candidato a presidente por el peronismo, pero ya anunció que no participará de las internas abiertas del justicialismo para enfrentarlo a Néstor Kirchner. El miedo otra vez en escena.
El psicoanalista Jacques Lacan dice que lo que impulsa a la gente al psicoanálisis es el miedo. Dice Lacan que a las personas que le ocurren cosas, incluso cosas que desea, cosas que no comprende, sienten miedo. "Sufre por no entender y poco a poco cae en un estado de pánico. Es la neurosis", dice Lacan. El psicoanalista explica que, en la neurosis histérica, "el cuerpo enferma de miedo a estar enfermo", sin estarlo en realidad. En la neurosis obsesiva, el miedo "mete cosas raras en la mente", pensamientos que no podemos controlar, fobias en las cuales las formas y objetos adquieren significaciones diversas, que suscitan miedo.
Lacan da el ejemplo de que el neurótico se siente obligado por una necesidad tremenda de ir docenas de veces a verificar si un grifo está realmente cerrado o si una cosa está en su lugar, sabiendo sin embargo con certeza que el grifo está como debe estar y que la cosa está en el lugar donde debe estar.
El psicoanalista dice que no hay píldoras que curen esto. Hay que descubrir por qué pasa esto y saber qué significa. Quizás, Felipe Solá debería analizar, con sus 60 años recién cumplidos, por qué "el miedo siempre lo hace huir para adelante", y cuál es el objeto que lo atormenta.
(*) Publicada en el diario Diagonales, reproducida por NOVA. |