El platense Guillermo Justo Chaves, director del Instituto Nacional de Capacitación Política (INCaP), integra el esquema de dirigentes peronistas conocido como “sub 40”, un espacio nuevo que busca la renovación dirigencial y aborda la construcción política desde lo generacional. Aunque prefiere no hablar de candidaturas, adelanta que su espacio ya está trabajando en propuestas para las diversas áreas de la ciudad.
“En La Plata hay una cultura política que no es la ideal, de discusión muy superficial, de corto vuelo y por los cargos. Y eso viene de la época en la que no se discutían ideas, cuando en los ’90 se hablaba del pensamiento único –sostiene-. Nosotros somos herederos de esa cultura política que hay que desterrar. En la medida que podamos recuperar el debate de ideas y no sólo pintar un nombre en una pared, vamos a dar un paso adelante”.
En ese sentido, Chaves señala que “en cuanto los sectores de la ciudad y sus fuerzas dinámicas participen, y La Plata siempre fue una ciudad que tuvo una gran participación desde su capital humano en la discusión, se va a enriquecer este debate. La aparición de nuevos actores va a oxigenar, porque esa es otra de las cuentas pendientes”.
El INCaP, un organismo dependiente del Ministerio del Interior que funciona desde el 2007, lleva adelante cada año una serie de actividades destinadas a fortalecer el debate público y fomentar la creación de cuadros dirigenciales. “Recorremos el país con una clara mirada y espíritu federal –dice Chaves-. Estamos donde está la demanda, y somos conscientes de que una de las deudas que tenemos en nuestra democracia es contar con dirigentes capacitados, idóneos, con vocación pero también con capacidad para gestionar una sociedad compleja”.
“Buscamos recuperar la cultura cívica y de la participación desde las bases mismas de la sociedad. Nos vinculamos institucionalmente con muchos gobernadores y actores políticos, fomentando este espacio generacional que intenta posicionar a esos dirigentes pensando no sólo en el futuro sino también en el presente, porque son dirigentes que hoy ya están ocupando espacios importantes de responsabilidad institucional”, explica el funcionario nacional. La construcción política del kirchnerismo, la falta de agenda en la oposición, el escenario en La Plata de cara al 2011, Pablo Bruera, el Peronismo Federal y hasta la conducción partidaria de Hugo Moyano. Todo en esta entrevista con NOVA.
- ¿Cómo analiza el presente político del país?
- La Argentina, en los últimos siete años, ha tenido una transformación inédita teniendo en cuenta el escenario del 2001 y 2002. Eso provocó que haya habido cambios sustanciales fundamentalmente en lo que tiene que ver con la misión del Estado como el gran articulador de la vida económica y social del país, y la política volvió a ocupar su lugar, por un lado como debate de ideas, y por otro como herramienta de transformación de la realidad. En épocas anteriores se decía que los Estados ya no tenían capacitad como para modificar la realidad, y ésta venía de alguna manera condicionada o dirigida desde afuera. Pero se demostró que esto no es así. Hoy tenemos un cambio en cuestiones centrales de la Argentina, como la inclusión social a partir de la Asignación Universal por Hijo; la integración de los adultos mayores al esquema de jubilaciones; el esquema de democratización de información, a partir de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ha planteado otra lógica en lo que tiene que ver con el derecho a la información, que es un aspecto clave de la democracia; la distribución de la riqueza a partir de medidas que tiene activas el Estado destinadas a favorecer el consumo interno; las leyes de educación; el crecimiento de la capacidad para investigar en materia de ciencia y tecnología; la participación política a partir de que en los últimos años se crearon más de dos mil centros de estudiantes en los colegios secundarios, y el tema de las reservas y el superávit gemelo. Todo esto habla a las claras de que una cosa era Argentina hace siete años y otra muy distinta es hoy. Ni hablar en materia de derechos humanos, cuestión en la que Argentina es líder en el mundo. Estas son verdades innegables, y estas políticas nacionales influyen directamente en la vida cotidiana de la gente. Pero hay que hacerlo notar porque muchas veces hay desinformación o distorsión. Eso nos da mayor bienestar, tranquilidad. Sabemos que hay cosas pendientes, pero estamos en el camino.
- ¿Qué lectura hace del modo en que se da el debate político en Argentina?
- Es una situación de tensión y confrontación que tiene que ver, fundamentalmente, con que hay una agenda de propuesta por parte del oficialismo, una agenda concreta y clara de políticas públicas, de corte progresista, con ideas vinculadas a la justicia social y la igualdad de oportunidades, en tanto que por el otro lado hay un conglomerado de dirigentes, porque ni siquiera son fuerzas políticas, que, en mayor o menor medida, intentan adquirir protagonismo a partir de transformarse en voceros de los grupos concentrados de poder. Es decir, de las corporaciones que ven cómo han tenido que perder privilegios en función de esta agenda que está planteando el oficialismo. No hay agenda de propuestas de la oposición, ni de la derecha ni de la centroderecha, sino que sólo son voceros de los grupos de poder que están perdiendo privilegios.
- Sin embargo, muchos referentes de la oposición sostienen que algunas medidas del Gobierno van detrás de una agenda que se impulsa desde allí, como por ejemplo el aumento de las jubilaciones, pese a que eso está previsto por ley…
- El aumento de las jubilaciones está previsto por la ley de movilidad de jubilaciones. Esta actualización, que tiene que ver con atar las jubilaciones a los trabajadores activos, ha sido una medida revolucionaria de este gobierno, sobre todo si nosotros pensamos que históricamente las jubilaciones estuvieron congeladas, como le gusta decir a la Presidenta, en la famosa “Era de Hielo” que fue la época del congelamiento de las jubilaciones. Otra cosa son las distintas acciones que plantea la oposición desde el Parlamento, que de todos modos no conforman una agenda de cuestiones concretas, sino que las distintas propuestas que hay intentan desfinanciar al Gobierno. La gestión del Estado y del Gobierno es administrar los recursos de todos los argentinos y, a partir de ahí, generar políticas activas para el bienestar de todos. En la medida que la oposición utiliza como táctica el desfinanciamiento del Estado, lo que está haciendo es atentar contra la capacidad efectiva de gobierno, la gobernabilidad y, en síntesis, contra todos los argentinos, con la única ambición de ocupar los cargos o el poder. Porque esta es otra de las cuestiones que ha cambiado en la Argentina: mientras algunos siguen discutiendo cargos, lo que ha cambiado en los últimos años es la distribución del poder. Y ese también es un aspecto muy importante cuyas consecuencias vamos a ver en el futuro.
- Pasando al plano de la ciudad, ¿su intención es ser candidato a intendente?
- La definición más importante hoy es que hablar de candidaturas y de cargos es una falta de respeto para la gente Sin embargo, nosotros, que tenemos vocación por la política y por mejorar la calidad de vida del lugar donde vivimos, y de ver los aportes que podemos hacer desde la lógica de la participación, contamos obviamente con un equipo de trabajo que está organizando planes, trabajando fuertemente en las distintas áreas, en las problemáticas de la ciudad. Y pensando también la realidad nacional y provincial como un todo junto a la ciudad, porque es difícil pensar en una dimensión local sin lo provincial y nacional. En función de eso, tenemos ideas para la ciudad, algunas que son revolucionarias y otras que en su momento no han sido llevadas adelante por decisiones políticas de las distintas administraciones. En ese marco, vamos a pensar una propuesta para el año que viene, que nos pondrá en el lugar al que nos lleve la situación política. Hay distintas visiones y versiones del justicialismo a nivel local, y estamos dispuestos a participar en una primaria abierta y simultánea, en el marco de la ley de Reforma Política, con la ambición de generar las condiciones para llevar adelante cambios por el bien de la comunidad platense.
- ¿Ve muy disperso el escenario electoral del peronismo en la ciudad?
- Sí, pero está disperso porque todavía falta mucho. Estamos a más de un año de las primarias y a 14 meses de la elección general. Pero el resultado novedoso es que vamos a tener un ordenamiento legal que va a acomodar la situación. Lo único que hay que hacer es pensar en reforzar las políticas nacionales como políticas que intentan generar condiciones de igualdad de oportunidades, empleo, crecimiento y desarrollo; y, a partir de ahí, empezar a pensar lo provincial y lo local. Y, después, las cuestiones coyunturales y de internas le importan poco a la gente, a nosotros nos tiene sin cuidado qué cayo pisamos cuando trabajamos, porque lo hacemos desde las convicciones y la coherencia y no desde el oportunismo. En la medida en que trabajemos hacia adelante, estamos tranquilos de que, a la larga, la coherencia siempre paga. Y nosotros somos coherentes.
- Más allá de eso, ¿puede suponer en qué lugar va a estar posicionado Pablo Bruera el año que viene?
- Sabemos que hay una situación de tensión que es vox populi. Sin embargo, todo puede cambiar, porque Bruera es el presidente del PJ local. Así que puede haber diferentes escenarios. Pero esa es una cuestión del intendente Bruera, que obviamente está en todo su derecho de actuar en el espacio que decida de la misma manera que los otros actores. Nosotros estamos convencidos de que es importante trabajar siempre con la idea de la renovación dirigencial, porque es fundamental el recambio en los distintos niveles. Y en esto, el ex presidente (Néstor) Kirchner ha generado las condiciones para la aparición continua de nuevos dirigentes; por otro lado, también, pensar la política no sólo como la búsqueda de cargos. Por ejemplo: en nuestro esquema de trabajo tenemos un equipo de campaña y un equipo de gobierno. Estamos preparados para asumir el compromiso que tengamos que asumir en cualquier ámbito, nacional, provincial y local. Y eso no es lo mismo que el equipo de campaña, que es para ganar elecciones. Cuando se quieren trasladar los equipos de campaña al equipo de gobierno, es cuando los gobiernos tienen problemas. Y todos lo vemos. Nosotros tenemos ambas cosas. Y no nos volvemos locos por los cargos ni las candidaturas, porque lo importante es el aporte que se puede hacer a un proyecto colectivo y no las cuestiones personales.
- En este sentido, ¿considera que el Peronismo Federal está adelantándose respecto de las candidaturas?
- Cada dirigente de la oposición busca asomar la cabeza para adquirir el protagonismo y terminar siendo quien encabece un proyecto de oposición. Ni siquiera sería un proyecto alternativo. La alternativa no tienen que ser las personas sino la agenda. Y no hay una alternativa a esta agenda que está planteando el oficialismo. En cualquier lugar del mundo, como España, Gran Bretaña, Estados Unidos y hasta Chile, la derecha o el centroderecha tiene una agenda propia de propuestas. En nuestro caso, está la agenda del oficialismo y sólo la lógica de la oposición del debilitamiento del Gobierno a partir del desfinanciamiento. Entonces la oposición se transforma en una carrera de egos para ver quién logra posicionarse mejor en connivencia con los grupos de poder que son propietarios de multimedios, y que les dan espacio a esos voceros. Y, el que mejor llegue, será el candidato. Eso es de poco vuelo, y es de la política del pasado. Eso también está claro. El futuro es la construcción desde lo colectivo. Y otra de las cuestiones para elogiar de este proyecto político es que es un proyecto colectivo: en su momento el Estado estuvo encabezado por Néstor Kirchner, hoy lo encabeza Cristina Fernández de Kirchner, y en el 2011 pueden ser Néstor, Cristina o alguien más. Y eso es porque se está colocando lo colectivo por sobre lo individual. Y ese es uno de los grandes cambios de Argentina.
- ¿Por qué algunos de esos sectores de la oposición no se reconocen como derecha, como sí sucede en otros países?
- Primero, porque acá a la derecha se la vincula a lo no-democrático, al esquema que viene como consecuencia de la dictadura. Y, desde el punto de vista económico, a las políticas neoliberales. Sin embargo, tampoco se pueden reconocer de derecha porque no hay una agenda. Si hubiera una agenda positiva de medidas, independientemente de que se definan o no de derecha, se podría elegir. Habría una agenda de centroizquierda y una de centroderecha, y esas serían las propuestas. Pero no la hay. Y, aparte, otro problema que tienen algunos dirigentes de la oposición es su falta de formación política e ideológica. Por nombrar dos, si observamos a José María Aznar o a (el primer ministro británico, David) Cameron veremos que son políticos que vienen de la derecha pero con una formación y un nivel de inserción tal en los cuadros del centroderecha que saben qué quieren y tienen una concepción de ideas acerca de su agenda. Si pensamos que, en teoría, un representante de la derecha nuestra sería (Mauricio) Macri, que no sabe ni lo que es la derecha ni lo que es la izquierda, ahí ya estamos en dificultades. Cuando alguien se define como pragmático porque sostiene que la derecha y la izquierda no existen más está diciendo en verdad que no sabe lo que es la izquierda y la derecha, porque en todo el mundo las políticas tienen estos sesgos. Un gobernante del centroizquierda puede tomar alguna medida reivindicada por el centroderecha, en lo que son las llamadas ‘políticas cruzadas’. Esto lo planteó Dick Morris, que era asesor de (Bill) Clinton. Eso no está mal, pero el tema es sincerarse ideológicamente. Esa es una cuenta pendiente que ojalá podamos salvar aunque sea a futuro.
- ¿Considera que Kirchner cometió un error al abandonar el transversalismo y recostarse casi solamente sobre la estructura del PJ?
- Ese fue un escenario de la realidad. Nosotros siempre lo discutimos internamente, lo charlamos con (el titular del bloque oficialista en la Cámara de Diputados de la Nación) Agustín Rossi, que es un dirigente de gran categoría y que viene del centroizquierda, y que no sólo reconoce sino que se muestra receptivo a este esquema de construcción. Lo que ha pasado ha sido a la inversa: hay un gran número de legisladores que, si no fuera porque pertenecían a un proyecto que encabezaba en su momento Néstor Kirchner, nunca hubieran llegado a ocupar sus bancas, y eso fue de la mano de este esquema de construcción, en el cual es indudable que el movimiento nacional justicialista es el principal actor. Eso no se puede desconocer. La realidad política de la Argentina fue reacomodando el escenario. Kirchner acertó en reasumir la conducción de PJ, y eso lo ha demostrado el paso del tiempo. Hoy la tendencia de identidad del justicialismo y de justicia social tiene que ver con ese proyecto y no con el de la derecha. Entonces, haberle dejado el justicialismo a actores políticos que hoy no tienen nada que ver con el peronismo hubiera sido un error. Ojalá, y creo que se está trabajando en eso, los espacios del centroizquierda que no están dentro del justicialismo puedan volver a formar parte del FpV. De hecho, según la ley electoral, nosotros vamos a tener que presentarnos en el cierre de listas para la primaria ya como alianza conformada. Ese día no vamos a ser el justicialismo, sino el FpV, o el nombre que surja como frente. Pero ahí ya estará configurado este esquema de acuerdos que ojalá sea lo más amplio posible, representando siempre la idea de proyecto nacional de inclusión, igualdad de oportunidades y con el eje en la justicia social, que es el valor central del justicialismo.
- ¿Puede llegar a cambiar el PJ Bonaerense con la conducción de Hugo Moyano?
- No. La pata sindical siempre fue uno de los aspectos centrales del movimiento nacional sindicalista, y por algo un dirigente de la talla de Moyano es vicepresidente. Cuando se es vice, siempre se está en condiciones de ser presidente. No me parece que cambie mucho. Sí es importante que los trabajadores se solidaricen con quienes todavía no acceden al derecho del trabajo: que los trabajadores sean solidarios con los desocupados, como lo planteó la Presidenta. En el acto del aniversario de la muerte de Evita estuvieron juntos los movimientos sociales, que nuclean a gente que todavía no pudo ingresar al mercado de trabajo en blanco, y los trabajadores. Por otro lado, un aspecto importante a remarcar dentro del esquema del justicialismo, y que también hay que potenciar en la ciudad, es el sub-45, que es un segmento de dirigentes importantes que, más allá de figuras como algunos gobernadores o ministros como (Florencio) Randazzo o (Amado) Boudou, tenemos identificados alrededor de 1500 cuadros políticos y dirigenciales de estas características, que aportan muchísimo a la construcción política a nivel nacional. Este es un sector para mirar con atención porque ahí también está el valor agregado del justicialismo. Además del sindicalismo, los movimientos sociales, Carta Abierta y los distintos actores que conforman el universo que acompaña a este proyecto nacional, este esquema es algo novedoso y al que habrá que prestarle atención, porque ahí están también los dirigentes del futuro de la Argentina. |